Ago 06
Recuerdo que hace más de dos años, cuando mi padre compró una pantalla plana de 42 pulgadas era el único entre mis amigos que tenía una tan grande. Pero hoy en día, con la verginosa caída de los precios de las televisiones, casi cualquier familia de clase media tiene una en casa.
Claro que existe algunos que, al no tenerlo, busca otra forma menos formales de sentir lo que es tener una pantalla de plasma en el salón. Sino, que se lo pregunte a este hombre:


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